lunes, 13 de agosto de 2012

La otra vida.

Sus dedos se movían con rapidez, y el placer la hacia sentirse en una nube.
Sentía cada caricia, como jamas las había sentido con su pareja, o al menos no era capaz de recordarlo. Sus besos la hacían sentirse viva de nuevo. No era algo nuevo para ella, no era la primera vez que se dejaba llevar por un extraño.
Era una mujer casada, incluso se podría decir que felizmente casada, pero por las noches, se transformaba, se dejaba llevar y se perdía en un nuevo mundo de tentación y pecado.
Sus dedos ralentizaron el ritmo mientras su excitación crecía.
Aquel muchacho era atractivo, parecía inteligente, y la había hecho reír como una loca, quizás por eso le había permitido jugar.
Le conocía hacia poco mas de una hora, pero tenia la sensación de conocerle de siempre. De vez en cuando aparecía esa rara sensacion con alguien, y sin entender el como, ni el porque, no querías que aquello terminara, y hacías cosas que nunca te habrías imaginado.
El estaba besando sus pechos, y acariciando sus caderas, y ella no podía mas, necesitaba cerrar los ojos y disfrutarlo, pero no podía hacerlo.
Sus dedos estaban practicamente inmoviles.
El chico se había tumbado y le había pedido que se sentara sobre su boca, a lo cual su respuesta fue: "Si, me encanta".
Estaba mas húmeda que nunca, y su cuerpo transpiraba en aquella noche calurosa de Agosto.
Sintió la hábil lengua del muchacho mientras se estremecía.
Desde la planta superior, escucho una voz que la llamaba; "Mama, mama".
Sus dedos volvieron a moverse raudos y veloces, tecleo : "Te tengo que dejar, besos".
Movió el ratón hasta el menú principal, y con el botón izquierdo del mismo, hizo click en la opción de apagar.
Volvía a su feliz realidad, a esa que le daba la vida y que no cambiaria por nada.
Su mundo de fantasía debería esperar hasta la siguiente noche, hasta el momento en que se perdiera de nuevo por su chat de siempre.





No hay comentarios:

Publicar un comentario