jueves, 9 de agosto de 2012

La fuente de la vida.

A lo lejos se escuchaba una triste campana que sonaba sin motivo aparente.
Hacia días que seguía la senda del rio, remontando su cauce por una u otra margen, dependiendo de lo que la vegetacion le permitiera. En teoría en el nacimiento del mismo, se encontraría la fuente de la eterna juventud, pero el no creía en ello, simplemente deseaba vivir otra aventura, y aquella era tan valida como cualquier otra. Ya no debía de quedar demasiado, según su mapa, esa misma mañana alcanzaría su meta, así que acelero el paso y dejo sus pensamientos a un lado.
Unas horas después, el hilo de agua en el que se había convertido el cauce, se perdía en el interior de una cueva. Su entrada era angosta y oscura, pero esto no era problema para el, estaba bastante delgado y como todo buen aventurero estaba provisto de una potente linterna. Se interno en la cueva y arrastrándose llego a una cavidad enorme. Se puso en pie y apago la linterna. Miles de rayos solares inundaban la estancia. Eran pequeños, como si alguien con una aguja hubiera perforado la  bóveda de aquella descomunal cueva. Cada haz de luz surgía de un punto distinto, pero todos convergían en el mismo, justo en el centro de la cueva. Allí, de una piedra redondeada, de mas o menos un metro de altura, brotaba un pequeño chorro de agua, la fuente de la vida, al menos de aquel rio.
Se acerco, junto sus manos haciendo con ellas un pequeño cuenco, tomo agua en el y la acerco a sus labios. Al beber aquel agua, le embargo una tremenda emoción, incluso un velo de lágrimas cubrió sus ojos. El viaje había merecido la pena, era el mejor agua que había probado jamas. Una vez comprobado, saco su teléfono móvil, llamo a su secretaria y le ordeno que comprara aquellos parajes. Ya tenia ubicación para su nueva embotelladora de agua mineral. Seria una lastima destruir aquella bóveda, pero los negocios son los negocios.


1 comentario:

  1. Ay... tus finales sorpresa... jajaja. Menuda bajada a la tierra de golpe. Despues de haber estado en una cueva tan mágica. Has hecho una gran descripción con la que es muy fácil sentirse dentro de ella.

    Felicidades también por ese emotivo giro tan poético: "un velo de lágrimas cubrió sus ojos", aunque después de eso se vuelva a la pura y dura realidad de los negocios, para nada poeticos :)

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