Siempre se había definido como una bruja buena y estaba convencida de que lo era.
Todo el mundo la tenia por una buena niña, por una persona cariñosa, inteligente, y divertida.
Mientras estaba sentada en el sofá, reclinada, desnuda, y con el ordenador portátil sujeto por una de sus manos para poder leer el relato que esperaba la sorprendiera, recordó la parte de bruja que los demás no conocían. Un taller de pintura, un local nocturno peculiar al que en alguna ocasión acudió con su pareja y ni recordaba cuantas sola, besos de extraños, caricias a cuatro manos, sino a seis, orgasmos regalados, gemidos furtivos, sexo, pasión, lujuria…
Trato de seguir leyendo el relato, pero se tuvo que detener un momento para tocarse la cara, aquella mañana había sido complicada en el trabajo, incluso había recibido un golpe en la cara por parte de un desequilibrado, pero no hay mal que por bien no venga. Debido a ello había parado de trabajar, había charlado un rato con un tipo que en ese momento le parecía interesante, había leído algún relato que la había avivado la libido e incluso se había masturbado furtivamente. Al recordar todo esto, se le escapo una leve sonrisa con algo que parecía un jadeo.
Siguió intentando leer, pero tampoco es que pudiera concentrarse demasiado, su cabeza volvió a volar, esta vez a unas recientes vacaciones, a algunas fotos graciosas y a un video bailando como una niña, un video que envió y que quizás fuese el causante de esta situación. El video era inocente, solo bailaba y reía, pero el destinatario del video haba reído al verlo y se había quedado fascinado con ella.
Quizás por eso la había invitado a tomar una cerveza, quizás por eso se había comprometido a escribirle un relato, quizás por eso, mientras ella trataba de leerlo, el estaba arrodillado delante de ella, como un perrito a los pies de su dueña, para poder acariciar y saborear su sexo, lo hacia tan despacio, tan sutilmente, que la sensación de excitación era dulce y llevadera, la permitía seguir leyendo e imaginando.
Desvió sus ojos de la pantalla para mirarlo a el y sus ojos se encontraron, ella con su mirada de bruja buena, el con mirada lasciva, con esa mirada en la que se ve que un hombre quiere complacer y se nota que disfruta con ello.
Volvió a fijar la mirada en la pantalla y con la mano libre comenzó a acariciar la cabeza de su acompañante.
El al notar la caricia intensifico la presión, los movimientos de su lengua y a ella no le quedo mas que dejar escapar un jadeo. Aunque intentaba aparentar que leía, le costaba mantener los ojos abiertos y controlar la respiración. El al darse cuenta, acelero aun mas, dejando que sus dedos se introdujeran dentro de ella.
La excitación fue subiendo, su cuerpo se contorsionaba y acabo dejando caer el ordenador para agarrar con fuerza la cabeza de aquel tipo y apretarla contra su sexo. Mientras notaba como los dedos jugaban, tocando y acariciando con maestría ese punto que la hacia enloquecer y la lengua se movía como si no hubiera sido creada para otra cosa, se dejo ir. Gemía, jadeaba, suspiraba y seguía apretando la cabeza. Tenia claro que haría que el la bebiera y tuviera el recuerdo de su sabor para siempre. Tardo poco en correrse, y mientras se dejaba caer agotada en el sofá, se preguntaba sin darse cuenta de que lo decía en alto:” ¿Por qué me pasa esto a mi, si soy una bruja buena?”
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