Le conocía desde hacia tiempo, y entre ello había una gran amistad. Cada vez que ella se sentía sola o triste recurría a el para contarle sus penas y tratar de animarse. Solían ir al cine, a tomar alguna copa, y en un par de ocasiones habían salido a cenar, pasaban gran parte de su vida juntos.
Habían superado rupturas con malas parejas, problemas familiares e incluso habían ido a alguna boda juntos.
Si podía existir amistad entre hombre y mujer, debería ser como lo que ellos tenían.
Ultimamente ella estaba bastante triste, y le buscaba con mas frecuencia de lo habitual, incluso habían dormido juntos un par de veces en la ultima semana en el coqueto apartamento que ella poseía en el centro. Cuando digo juntos, me refiero en la misma cama, piel contra piel, pero jamas paso de eso. Pero ella se sentía extraña, sentía que necesitaba mas, pero no decía nada por miedo a perder aquello que tenían.
Hoy habían ido juntos al teatro, a ver una obra cómica con la que se habían reído como nunca, después habían tomado unas copas de camino a casa, y al entrar en el apartamento habían decidido tomar una ultima antes de irse a dormir. Mientras el las preparaba paso a la habitación a cambiarse de ropa, y sin tener claro porque, se puso simplemente un camison practicamente transparente sobre su hermoso cuerpo y su ropa interior negra que dejaba poco a la imaginación.
Al verla, el se quedo de piedra, luchando por mantener los ojos en sus cuencas. Las anteriores noches que habían pasado juntos, ella solía vestir un pijama de invierno nada insinuante, pero aquello le superaba.
Ella sonrió y se acerco lentamente a la mesa para tomar su copa. Al ver que el seguía inmóvil, le pregunto:" ¿Has visto un fantasma?"
El pestañeo, trago saliva e inconscientemente se froto los ojos antes de ser capaz de hablar:" No, he visto a la mujer mas hermosa de la tierra, es posible que incluso no sea una mujer y sea un ángel".
Sin percatarse de ello, se acercaron el uno al otro, hasta que sus cuerpos se tocaron. Sus cabezas se aproximaron, sus ojos se cerraron, sus labios se encontraron y en ese preciso momento surgió la magia de un beso.
Y descubrieron, sorprendidos, que durante todo este tiempo los besos se los habían dado con la mirada...
ResponderEliminarEl primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutinario.
ResponderEliminarRaymond Chandler (1888-1959) Escritor estadounidense de novela policiaca.
Que romantica historia, me encanto!!! la transformacion de una amistad en amor culminado con un beso magico :)
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